Cuando se establece una comunicación se dice que las partes que componen esta transmisión constituyen un sistema de comunicación. El sistema de comunicación supone la transmisión de un mensaje entre un emisor y un receptor que poseen en común, al menos parcialmente, un código. Naturalmente el mensaje debe ser enviado por un canal o de lo contrario no podría ser recibido, así mismo han de tener un mismo referente que haga comprensible el mensaje o de lo contrario a pesar de estar “dialogando” no se podría decir que existe comunicación.
El aparato fonador humano
Muchos animales, especialmente los pájaros y los mamíferos pueden producir sonidos, pero sólo el hombre es capaz de hablar. ¿Las razones? Sólo él tiene suficiente dominio de su aparato fonador para producir la extensa gama de sonidos necesarios para hablar, además, claro está, de la capacidad de su cerebro para manejar las ideas por medio de dichos sonidos.
La ciencia ha establecido que para que exista sonido se requieren tres elementos: un cuerpo elástico que vibre, un agente mecánico que ponga en movimiento ese cuerpo elástico, y una caja de resonancia que amplifique esas vibraciones y las haga perceptibles al oído, a través de las ondas que las transmiten por el aire.
Ejemplo: Un violín tiene cuerdas, ese es el cuerpo elástico; se ejecuta con el arco, ese es el agente mecánico. Posee una caja de madera, ese es el amplificador.
La voz humana participa de las tres condiciones señaladas. El cuerpo elástico que vibra son dos membranas situadas en la garganta llamadas cuerdas vocales, el medio mecánico es el aire. La caja de resonancia está formada por parte de la garganta y por la boca.
El aparato fonador está constituido por tres cavidades: la faríngea, la bucal y la nasal. La diferencia fundamental que existe entre la voz humana y cualquier otro instrumento musical, es que se trata del único instrumento en que la forma y disposición de la caja de resonancia, se modifica continuamente, adoptando diversas posiciones que cambian, amplían o disminuyen su capacidad. Así se convierte en el más perfecto de todos. De tan extraordinaria condición nace la riqueza sonora de la voz, cuyas sutilezas mecánicas no pueden ser igualadas por ningún otro instrumento mecánico.
Mecanismos de la voz
El mecanismo de la voz es, dicho en pocas palabras, el siguiente: Por la inspiración, los pulmones, es decir los fuelles, se llenan de aire. Este aire es el que se transforma en sonido. En la espiración, las cuerdas vocales se extienden y se acercan suficientemente entre sí para vibrar al paso del aire. Este aire, transformado en sonido, se dirige hacia los resonadores, donde adquiere su amplitud y su calidad, antes de ser expulsado. Los resonadores son la cavidad bucal y nasal.
El hombre tiene un gran dominio sobre los músculos que intervienen en la producción de la voz. Al moverlos en distintas direcciones, cambia la forma de la boca y se producen, entonces, diferentes sonidos. Este proceso se llama articulación. Los órganos que participan en la articulación de los sonidos se llaman órganos articulatorios.
El aparato receptor humano.
Ya enunciamos que el mensaje a ser utilizado en una comunicación si es directamente verbal tiene que ser enviado mediante un canal, este puede ser por medios eléctricos, electrónicos, electroacústicos o simplemente por el aire.
El organismo en el cuerpo humano o en los animales encargado de recibir dichos mensajes, es el aparato auditivo u oído.
Aunque El oído es un órgano que realiza dos funciones, la cual una de ellas tiene que ver con el equilibrio corporal, nos referiremos específicamente al de la audición.
Las ondas sonoras que viajan por medios anteriormente mencionados, son recogidas por el pabellón de la oreja y dirigidas hacia el conducto auditivo, estas hacen vibrar al tímpano. Esa vibración, ampliada por la cadena de huesecillos, se transmite a los líquidos que rellenan el caracol, donde se encuentran los mecanorreceptores sensibles a la vibración. Estos receptores convierten al estímulo en impulsos nerviosos que son enviados al cerebro por el nervio auditivo.
Otros tipos de comunicaciones en el cuerpo humano.
El cuerpo humano está integrado por una diversidad de órganos y tejidos que desempeñan innumerables funciones distintas. Para que todos ellos trabajen de forma armónica se requiere de un sistema de comunicación muy sofisticado.
La información se transmite al cuerpo de dos formas: química y eléctricamente. Las señales visuales, por ejemplo, se transforman en impulsos nerviosos eléctricos que llegan al interior del cerebro, por el nervio óptico. Las señales eléctricas procedentes del cerebro, a su vez, controlan los músculos (voluntarios, como los del esqueleto involuntarios, como el corazón, pulmones, sistema digestivo, entre otros).
Por otra parte, se hallan las señales químicas, transportadas por los mensajeros químicos llamados neurotransmisores, que se ocupan de llevar las señales a través del espacio comprendido entra la neuronas, la sinapsis.
Se cree que los neurotransmisores juegan un papel decisivo en la práctica totalidad de las funciones internas de cerebro: sueño, atención, dolor, placer, emociones, memoria, impulsos, estado de ánimo, etc. En cierto sentido, contribuyen a asignar un significado a la información bruta generada por nuestros pensamientos y nuestros sentidos.
Y por ultimo podemos también decir, que hay otros tipos de comunicación mucho más sofisticados en los animales, incluyendo al hombre, como lo son los realizados por medio del tacto, el olfato y la vista o mirada, sería un tema tan extenso que habría que hablar de estos con exclusividad.

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